El lado oscuro de la meditación: ¿Por qué la meditación no siempre relaja? 🧘‍♂️🌫️
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Psicología
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El lado oscuro de la meditación: ¿Por qué la meditación no siempre relaja? 🧘‍♂️🌫️

Efectos adversos de la meditación - mindfulness

Vivimos en la era dorada del mindfulness, donde aplicaciones y gurús nos venden la meditación como la cura definitiva para todo mal moderno. Esta industria multimillonaria ha crecido bajo la premisa de ser una panacea universal para el estrés y la ansiedad. Sin embargo, muchas personas se encuentran con una realidad muy distinta al cerrar los ojos. En lugar de un mar en calma, se topan con una tormenta de confusión, miedo o una ansiedad que parece imposible de sacudir. Es momento de tratar esta práctica con el rigor de una intervención psicológica potente y no simplemente como un pasatiempo inofensivo.

Durante mucho tiempo, la promoción entusiasta de estas técnicas corrió mucho más rápido que la evidencia científica que debía respaldarlas. Ya en 2018, expertos como el Dr. Nicholas T. Van Dam advirtieron que el público podría terminar sintiéndose engañado o perjudicado debido a la falta de datos sobre seguridad. Afortunadamente, esa corrección científica ha llegado para darnos una visión más honesta y clara sobre lo que sucede en el silencio de la práctica.

Las cifras que revelan la verdad sobre el silencio 📊

Un estudio fundamental liderado por el Dr. Van Dam en 2025 analizó a casi novecientos practicantes para entender sus experiencias reales. A través de una evaluación activa y detallada, se descubrió que casi el 60% de los meditadores reportó al menos un efecto secundario indeseado, como sentirse desencarnado o ansioso. Aunque muchos efectos pueden ser pasajeros, un 30% de las personas vivió experiencias que calificó como angustiantes o desafiantes.

Lo más preocupante desde la salud pública es que un 9% de los participantes experimentó un deterioro funcional significativo. Esto significa que casi uno de cada diez meditadores sufrió consecuencias lo suficientemente graves como para interferir con su vida cotidiana. Al ser una práctica que millones de personas realizan sin supervisión profesional, este porcentaje representa a una multitud de personas que están sufriendo en silencio, creyendo que el problema son ellas mismas cuando, en realidad, están teniendo una reacción adversa documentada.

La anatomía de una experiencia difícil en la mente 🌪️

Cuando hablamos de estos riesgos, no nos referimos a una simple distracción. La investigación ha identificado diversas formas en que la mente puede reaccionar negativamente. En el plano emocional, es posible experimentar ataques de pánico, rabia intensa o un extraño embotamiento que impide sentir alegría. Físicamente, la práctica puede desencadenar desde náuseas e irregularidades cardíacas hasta un insomnio profundo, irónicamente en personas que buscaban mejorar su descanso.

Otros efectos tocan la percepción y el sentido de identidad, provocando que el mundo se sienta irreal o que la persona se sienta separada de su propio cuerpo. También se han reportado dificultades cognitivas, como una niebla mental que complica tareas tan básicas como leer o hablar con fluidez. Muchas de estas experiencias son conocidas en tradiciones antiguas, pero el marketing moderno las ha dejado fuera de la fotografía para vender una versión simplificada y exclusivamente relajante.

¿Quiénes deben tener mayor precaución al meditar? 🧭

La ciencia ha identificado factores específicos que aumentan la vulnerabilidad ante estos efectos. El predictor más fuerte es el malestar psicológico reciente; las personas que buscan la meditación precisamente para aliviar síntomas de salud mental o angustia en el último mes son quienes corren mayor riesgo de sufrir daño. Es una dinámica delicada donde la herramienta buscada como alivio puede convertirse en la fuente del dolor.

Otro mito peligroso es creer que más siempre es mejor. La participación en retiros intensivos, especialmente aquellos que implican más de cinco horas diarias de silencio absoluto, se asocia directamente con una mayor probabilidad de deterioro funcional. Esto desafía la narrativa popular y nos recuerda que la intensidad excesiva es un factor de riesgo claro que debemos vigilar con respeto y precaución.

No es tu culpa: hacia una práctica más honesta y segura 🤝

Si alguna vez has sentido que fallabas al meditar, es vital que sepas que no lo estás haciendo mal. No es un fracaso espiritual ni una falta de voluntad; a veces, simplemente no hay una buena combinación entre la técnica y la persona en ese momento de su vida. Verlo como una incompatibilidad de tratamiento, similar a una reacción alérgica, nos permite abordar el tema con una empatía radical y necesaria.

Por todo esto, es fundamental avanzar hacia un consentimiento informado en el mundo del mindfulness. Al igual que en cualquier proceso terapéutico, quienes deciden meditar deben conocer el rango completo de experiencias posibles, tanto las luces como las sombras. Los instructores y aplicaciones deberían monitorear activamente estos efectos en lugar de asumir que la práctica es siempre inofensiva.

Navegar por el laberinto de nuestra propia mente es una exploración profunda que requiere guía y respeto. Si has intentado meditar y te has sentido peor o confundido, tu experiencia es totalmente válida. No tienes que atravesar ese bosque en soledad. Como psicólogo en Manizales, entiendo que cada mente tiene su propio ritmo y sus propias necesidades. Podemos trabajar juntos para encontrar las herramientas que realmente se ajusten a ti y te brinden el bienestar que mereces.

Si te identificas con esta situación y sientes que la búsqueda de bienestar se ha vuelto un camino solitario o angustiante, te invito a agendar una consulta conmigo. Juntos podemos explorar tu experiencia en un espacio seguro y profesional para encontrar el equilibrio que tu salud mental necesita hoy. 💬

Jefferson Bastidas

Psicólogo en Manizales y Online

Publicado el 24 de enero de 2026
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